NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber
crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la vida continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños eres libre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
porque de otra manera muero.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
servido por medea
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Debería llamarte, ternura,
le diste sentido a mi existencia.
Llegaste a mí como un regalo,
Traes de mi tantas cosas
tu piel, un trozo chiquito de la mía,
tu sangre parte de mi sangre,
tu vida, tomada de mi vida.
Que gusto me da sentir tu calor.
Sentir tus pataditas en mi vientre.
Saber que estás y que eres mía.
Espero con ansias ver tus ojos pequeños
y vivaces.
Mi semilla germinada, es una flor
hermosa.
Debería llamarte ternura, es lo que
despiertas en mí,
Cuanto deseo tenerte en mis brazos,
Sueño tanto con verte llegar y
besarte.
Me desespero por arrullarte, preciosa
Tanto te amo hija mía, tanto...

servido por medea
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TELENOVELA
El sitio que dejó vacante
Homero,
el centro que ocupaba Scherezada
(o antes de la invención del lenguaje, el lugar
en que se congregaba la gente de la tribu
para escuchar el fuego)
ahora está ocupado por la
Gran Caja Idiota.
Los hermanos olvidan sus
rencillas
y fraternizan en el mismo sofá; señora y sierva
declaran abolidas diferencias de clase
y ahora son algo más que iguales: cómplices.
La muchacha abandona
el balcón que le sirve de vitrina
para exhibir disponibilidades
y hasta el padre renuncia a la partida
de dominó y pospone
los otros vergonzantes merodeos nocturnos.
Porque aquí, en la pantalla, una enfermera
se enfrenta con la esposa frívola del doctor
y le dicta una cátedra
en que habla de moral profesional
y las interferencias de la vida privada.
Porque una viuda cose
hasta perder la vista
para costear el baile de su hija quinceañera
que se avergüenza de ella y de su sacrificio
y la hace figurar como una criada.
Porque una novia espera al
que se fue;
porque una intrigante urde mentiras;
porque se falsifica un testamento;
porque una soltera da un mal paso
y no acierta a ocultar las consecuencias
Pero también porque la
debutante
ahuyenta a todos con su mal aliento.
Porque la lavandera entona un aleluya
en loor del poderoso detergente.
Porque el amor está garantizado por un desodorante
y una marca especial de cigarrillos
y hay que brindar por él con alguna bebida
que nos hace felices y distintos.
Y hay que comprar,
comprar, comprar, comprar.
Porque compra es sinónimo de orgasmo,
porque compra es igual que beatitud
porque el que compra se hace semejante a los dioses.
No hay en ello herejía.
Porque en la concepción y en la creación del hombre
se usó como elemento la carencia.
Se hizo de él un ser menesteroso,
una criatura a la que le hace falta
lo grande y lo pequeño.
Y el secreto teológico, el
murmullo
murmurado al oído del poeta,
la discusión del aula del filósofo
es ahora potestad del publicista.
Como
dijimos antes no hay nada malo en ello.
Se está siguiendo un orden natural
y recurriendo a su canal idóneo.
Cuando el programa acaba
la reunión se disuelve.
Cada uno va a su cuarto
mascullando un -apenas- "buenas noches".
Y duerme. Y tiene hermosos
sueños prefabricados.
servido por medea
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